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Jueves del la VI semana del Tiempo ordinario


Primera lectura

Sant 2, 1-9

Hermanos: Puesto que ustedes tienen fe en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no tengan favoritismos. Supongamos que entran al mismo tiempo en una reunión un hombre con un anillo de oro, lujosamente vestido, y un pobre andrajoso, y que fijan ustedes la mirada en el que lleva el traje elegante y le dicen: “Tú, siéntate aquí, cómodamente”. En cambio le dicen al pobre: “Tú, párate allá o siéntate aquí en el suelo, a mis pies”. ¿No es esto tener favoritismos y juzgar con criterios torcidos?

Queridos hermanos, ¿acaso no ha elegido Dios a los pobres de este mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman? Ustedes, en cambio, han afrentado al pobre. ¿Acaso no son los ricos los que los oprimen a ustedes, los que los arrastran a los tribunales? ¿No son ellos los que denigran el nombre ilustre que les impusieron a ustedes? Si cumplen la ley suprema de la Sagrada Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, obran bien; pero si tienen favoritismos, están cometiendo un pecado y esa ley los acusa como transgresores.

 


Salmo Responsorial

Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11

R. (7a) El Señor escucha el clamor de los pobres.
Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.
R. El Señor escucha el clamor de los pobres
Proclamemos la grandeza del Señor
y alabemos todos juntos su poder.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.
R. El Señor escucha el clamor de los pobres
Confía en el Señor y saltarás de gusto,
jamás te sentirás decepcionado,
porque el Señor escucha el clamor de los pobres
y los libra de todas sus angustias. R.
R. El Señor escucha el clamor de los pobres

 


Aclamación antes del Evangelio

Cfr Jn 6, 63. 68

R. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Tú tienes palabras de vida eterna.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 8, 27-33

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a los poblados de Cesarea de Filipo. Por el camino les hizo esta pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos le contestaron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los profetas”.

Entonces él les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Pedro le respondió: “Tú eres el Mesías”. Y él les ordenó que no se lo dijeran a nadie.

Luego se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día.

Todo esto lo dijo con entera claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. Jesús se volvió, y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: “¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

Miércoles de la VI Semana del Tiempo ordinario


Primera lectura

Sant 1, 19-27

Queridos hermanos: Tengan esto presente: que cada uno sea pronto para escuchar y lento para hablar, lento para enojarse; porque la ira del hombre no produce la rectitud que quiere Dios. Arranquen, pues, de ustedes toda impureza y maldad y acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos.

Pongan en práctica esa palabra y no se limiten a escucharla, engañándose a ustedes mismos; pues quien escucha la palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que se mira la cara en un espejo, y después de mirarse, se da la media vuelta y al instante se olvida de cómo es. En cambio, el que se concentra en la ley perfecta de la libertad y es constante, no en oírla y olvidarla, sino en ponerla por obra, ése encontrará su felicidad en practicarla.

Si alguno cree que es hombre religioso, pero no sabe poner freno a su lengua, él mismo se engaña y su religión no sirve de nada. La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre, consiste en visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y en guardarse de este mundo corrompido.


Salmo Responsorial

Salmo 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5

R. (1b) ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?
El hombre que procede honradamente
y obra con justicia;
el que es sincero en todas sus palabras
y con su lengua a nadie desprestigia. R.
R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?
Quien no hace mal al prójimo
ni difama al vecino;
quien no ve con aprecio a los malvados,
pero honra a quienes temen al Altísimo. R.
R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?
Quien presta sin usura
y quien no acepta soborno en perjuicio de inocentes,
ése será agradable
a los ojos de Dios eternamente. R.
R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?


Aclamación antes del Evangelio

Cfr Ef 1, 17-18

R. Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine nuestras mentes,
para que podamos comprender cuál es la esperanza
que nos da su llamamiento.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 8, 22-26

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida y enseguida le llevaron a Jesús un ciego y le pedían que lo tocara. Tomándolo de la mano, Jesús lo sacó del pueblo, le puso saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: “¿Ves algo?” El ciego, empezando a ver, le dijo: “Veo a la gente, como si fueran árboles que caminan”.

Jesús le volvió a imponer las manos en los ojos y el hombre comenzó a ver perfectamente bien: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: “Vete a tu casa, y si pasas por el pueblo, no se lo digas a nadie”.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

Declaración del Presidente del Comité de Justicia y Paz Internacional de la Conferencia Episcopal de EE.UU. sobre la Visita Pastoral Solidaria del Cardenal Timothy M. Dolan a la Iglesia en Cuba

WASHINGTON – El obispo David J. Malloy, de Rockford, y presidente del Comité de Justicia y Paz Internacional de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB) emitió el siguiente comunicado:

“Quisiera felicitar a Su Eminencia, el Cardenal Timothy Dolan por su recientemente concluida visita pastoral en solidaridad con la Iglesia en Cuba. Su Eminencia, quien viajó a la Isla por invitación de los obispos cubanos, celebró misas en el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Santiago, el corazón espiritual de Cuba, así como en la Catedral de La Habana, la Casa de Reposo de Adolfo Rodríguez en Camagüey y el Convento Carmelita de La Habana, entre otros lugares visitados.

El Cardenal reiteró la política de la Santa Sede y la USCCB sobre Cuba: las relaciones comerciales mutuamente beneficiosas, el turismo y el intercambio cultural con Estados Unidos son clave para transformar a Cuba y llevar la prosperidad al pueblo cubano.

“Reconociendo el papel de la Iglesia en el desarrollo de la sociedad civil cubana, Su Eminencia visitó la Universidad de La Habana, fundada por padres dominicos, y la tumba del padre Félix Varela, el gran sacerdote patriota cubano del siglo XIX. El Cardenal también visitó la Escuela Latinoamericana de Medicina y Caritas Cuba.

“Además de expresar la solidaridad con nuestros hermanos obispos en Cuba y reunirse con el Nuncio Apostólico Giampiero Gloder, Su Eminencia se reunió con el presidente Miguel Díaz-Canel. La Iglesia en Cuba y en Estados Unidos cree en el poder transformador del diálogo, especialmente en lo que respecta a la promoción de la vida, la dignidad, el desarrollo humano integral y la prosperidad. Me hago eco de las expresiones de solidaridad del Cardenal e insto a los líderes cubanos y estadounidenses a trabajar por la concordia y la colaboración entre nuestros países".

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Palabras clave: Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, USCCB, Obispo David J. Malloy, Comité de Justicia y Paz Internacional, Cardenal Timothy M. Dolan, Cuba.

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Contactos de prensa:
Chieko Noguchi o Miguel Guilarte
202-541-3200
 
 

 

Statement from U.S. Bishops Chairman of International Justice and Peace Committee on Cardinal Timothy M. Dolan’s Pastoral Solidarity Visit to the Church in Cuba

WASHINGTON—Bishop David J. Malloy of Rockford and chairman of the U.S. Conference of Catholic Bishops’ (USCCB) Committee on International Justice and Peace, issued the following statement:

“I would like to congratulate His Eminence Cardinal Timothy Dolan on his recently concluded pastoral solidarity visit to the Church in Cuba. His Eminence, who traveled to the island at the invitation of the Cuban bishops, celebrated Mass at the Shrine of Our Lady of Caridad del Cobre in Santiago--the spiritual heart of Cuba--as well as at the Cathedral of Havana, the Adolfo Rodriguez convalescent home in Camaguey, the Carmelite Convent in Havana, among others.

“The Cardinal reiterated longstanding Holy See and USCCB policy on Cuba: Mutually beneficial trade relations, tourism, and cultural exchange with the United States are key in transforming Cuba and bringing prosperity to the Cuban people.

“Recognizing the Church's role in the development of Cuban civil society, His Eminence visited the Dominican-founded University of Havana and the tomb of Fr. Felix Varela, the great 19th century Cuban priest-patriot. The Cardinal also visited the Latin American School of Medicine and Caritas Cuba.

“In addition to expressing solidarity with our brother bishops in Cuba and meeting with Apostolic Nuncio Giampiero Gloder, His Eminence met with President Miguel Diaz-Canel. The Church in Cuba and the United States believe in the transformative power of dialogue, especially regarding the promotion of life, dignity, integral human development, and prosperity. I echo the Cardinal's expressions of solidarity and urge Cuban and U.S. leaders to work for concord and collaboration between our countries.”

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Keywords: United States Conference of Catholic Bishops, USCCB, Bishop David J. Malloy, Committee on International Justice and Peace, Cardinal Timothy M. Dolan, Cuba.

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Media Contacts:
Chieko Noguchi or Miguel Guilarte
202-541-3200

 

Catholic Response to Outbreak of Coronavirus

WASHINGTON - Bishop David J. Malloy of Rockford and chairman of the U.S. Conference of Catholic Bishops’ Committee on International Justice and Peace; Sean Callahan, president of Catholic Relief Services; and Sr. Mary Haddad, RSM, president of the Catholic Health Association of the United States, issued a statement addressing the Catholic response to the outbreak of the coronavirus.

Their joint statement follows:

“As communities and public health officials respond to the outbreak of novel coronavirus (COVID-19) in China and closely monitor its presence and progression in other parts of the world, we join in solidarity and prayer for those impacted or working to treat those infected by the disease. The U.S. Conference of Catholic Bishops, Catholic Relief Services, and the Catholic Health Association of the United States hope that governments will work together in partnership to improve all nations’ capacity to prevent, detect, and respond to this virus.

“The Catholic Church in the United States stands in solidarity with those affected by the coronavirus and their families, health workers who are valiantly trying to diagnose and treat patients, and those under quarantine awaiting results of their screening for the virus. We offer our prayers for healing and support those organizations, both domestic and international, working to provide medical supplies and assistance to address this serious risk to public health.

“In early February, the Holy See sent 700,000 respiratory masks to China to help prevent the spread of the disease. Within the United States, Catholic healthcare providers are at the front line of providing treatment and care to those impacted by the virus.  

“We also commend the U.S. government for transporting more than 17 tons of donated medical supplies to China. This response to the novel coronavirus demonstrates the critical importance of the need to work together and to invest in crucial health care systems here and in other countries, thus preventing and responding to community-wide emergencies. We urge the U.S. Congress to support these efforts by protecting access to domestic health care safety net programs and by providing additional emergency international assistance to areas impacted by the virus.

“We also urge individuals to stay informed as information becomes available by going to the Centers for Disease Control and Prevention at https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/index.html.”  

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Keywords: United States Conference of Catholic Bishops, USCCB, Bishop David J. Malloy, Committee on International Justice and Peace, Sean Callahan, Catholic Relief Services, Sr. Mary Haddad, RSM, Catholic Health Association of the United States, Center for Disease Control and Prevention, coronavirus.

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Media Contacts:
Chieko Noguchi or Miguel Guilarte
202-541-3200

 

Martes de la VI semana del Tiempo ordinario


Primera lectura

Sant 1, 12-18

Hermanos: Dichoso el hombre que sufre la tentación, porque después de superarla, recibirá en premio la corona de la vida, que Dios ha prometido a los que lo aman.

Que nadie diga, cuando sufre una tentación, que es Dios el que lo tienta, porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni pone él mismo a nadie en tentación. Más bien, cuando alguno es tentado, es su propia concupiscencia la que lo arrastra y lo seduce. La concupiscencia concibe y da a luz al pecado; y el pecado, cuando madura, engendra la muerte.

No se equivoquen, queridos hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto viene de lo alto, del creador de la luz, en quien no hay ni cambios ni sombras. Por su propia voluntad nos engendró mediante la palabra de la verdad, para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus creaturas.


Salmo Responsorial

Salmo 93, 12-13a 14-15. 18-19

R. (12a) Señor, dichoso aquel a quien tú educas.
Señor, dichoso aquel a quien tú educas,
y enseñas a cumplir tus mandamientos;
cuando lleguen las horas de desgracia,
no perderá el sosiego. R.
R. Señor, dichoso aquel a quien tú educas.
Jamás rechazará Dios a su pueblo
ni dejará a los suyos sin amparo.
Hará justicia al justo
y dará un porvenir al hombre honrado. R.
R. Señor, dichoso aquel a quien tú educas.
Cuando me hallaba al borde del sepulcro,
tu amor, Señor, me conservó la vida;
cuando se multiplican mis problemas,
en tus consuelos halla mi delicia. R.
R. Señor, dichoso aquel a quien tú educas.

 


Aclamación antes del Evangelio

Jn 14, 23

R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 8, 14-21

En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”. Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”.

Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?” Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió: “¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?” Le respondieron: “Siete”. Entonces él dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?”

 


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

Lunes de la VI semana del tiempo ordinario


Primera lectura

Sant 1, 1-11

Santiago, siervo de Dios y de Jesucristo, el Señor, saluda a las doce tribus, dispersas por el mundo.

Hermanos míos: Cuando se vean asediados por toda clase de pruebas y tentaciones, ténganse por dichosos, sabiendo que las pruebas a que se ve sometida su fe les darán fortaleza, y esta fortaleza los llevará a la perfección en las buenas obras y a una vida íntegra e irreprochable.

Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios y él se la dará; porque Dios da a todos con generosidad y sin regatear. Pero tiene que pedírsela con fe y sin dudar; pues el que duda se parece a las olas del mar, que van y vienen, agitadas por el viento. Quien es inconstante e indeciso en su vida, no recibirá nada del Señor.

Que el hermano de condición humilde esté orgulloso de su alta dignidad, y el rico, de su humilde condición, pues se acabará como las flores del campo. Porque sale el sol y con su calor quema las hierbas; se caen las flores y se acaba su belleza. Así se marchitará el rico, en medio de todas sus empresas.


Salmo Responsorial

Salmo 118, 67. 68. 71. 72. 75.  76

R. (77a) Danos tu misericordia, Señor, y tendremos vida.
Antes de la aflicción fui un descarriado,
pero ahora obedezco tus palabras.
Tú que eres bueno y haces beneficios,
instrúyeme en tus leyes. R.
R. Danos tu misericordia, Señor, y tendremos vida.
Sufrir fue provechoso para mí,
pues aprendí, señor, tus mandamientos.
Para mí valen más tus enseñanzas
que miles de monedas de oro y plata. R.
R. Danos tu misericordia, Señor, y tendremos vida.
Yo bien sé que son justos tus decretos justos,
y que tienes razón cuando me afliges..
Señor, que tu amor me consuele,
Conforma las promesas que me has hecho. R.
R. Danos tu misericordia, Señor, y tendremos vida.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 14, 6

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida;
nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 8, 11-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: “¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal”.

Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

 

 

Para las lecturas de la Memoria opcional de los Siete Santos Fundadores de la Orden de los Siervos de la Virgen María, religiosos, por favor vaya aquí.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

VI Domingo Ordinario


Primera lectura

Sir 15, 16-21

Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamientos;
permanecer fiel a ellos es cosa tuya.
El Señor ha puesto delante de ti fuego y agua;
extiende la mano a lo que quieras.
Delante del hombre están la muerte y la vida;
le será dado lo que él escoja.

Es infinita la sabiduría del Señor;
es inmenso su poder y él lo ve todo.
Los ojos del Señor ven con agrado
a quienes lo temen;
el Señor conoce todas las obras del hombre.
A nadie le ha mandado ser impío
y a nadie le ha dado permiso de pecar.


Salmo Responsorial

Salmo 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34

R. (1b) Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
Dichoso el hombre de conducta intachable,
que cumple la ley del Señor.
Dichoso el que es fiel sus enseñanzas
y lo busca de todo corazón.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
Tú, Señor, has dado tus preceptos
para que se observen exactamente.
Ojalá que mis pasos se encaminen
al cumplimiento de tus mandamientos.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
Favorece a tu siervo
para que viva y observe tus palabras.
Abreme los ojos para ver
las maravillas de tu voluntad.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
y yo lo seguiré con cuidado.
Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón.
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.


Segunda lectura

1 Co 2, 6-10

Hermanos: Es cierto que a los adultos en la fe les predicamos la sabiduría, pero no la sabiduría de este mundo ni la de aquellos que dominan al mundo, los cuales van a quedar aniquilados. Por el contrario, predicamos una sabiduría divina, misteriosa, que ha permanecido oculta y que fue prevista por Dios desde antes de los siglos, para conducirnos a la gloria. Ninguno de los que dominan este mundo la conoció, porque, de haberla conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.

Pero lo que nosotros predicamos es, como dice la Escritura, que lo que Dios ha preparado para los que lo aman, ni el ojo lo ha visto, ni el oído lo ha escuchado, ni la mente del hombre pudo siquiera haberlo imaginado. A nosotros, en cambio, Dios nos lo ha revelado por el Espíritu que conoce perfectamente todo, hasta lo más profundo de Dios.


Aclamación antes del Evangelio

Cfr Mt 11, 25

R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya.


Evangelio

Mt 5,17-37

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos. Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.

También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio; pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno’’.

O bien:
Mt 5, 20-22. 27-28. 33-37

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno’’.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

Sábado del la V Semana del Tiempo ordinario


Primera lectura

1 Reyes 12, 26-32; 13, 33-34

En aquellos días, Jeroboam, rey de Israel, pensaba para sus adentros: “El reino todavía puede volver a la casa de David. Si el pueblo sigue yendo a Jerusalén a ofrecer sacrificios en el templo del Señor, acabará por ponerse de parte de Roboam, rey de Judá, y a mí me matarán”.

Por lo tanto, después de consultarlo, Jeroboam mandó hacer dos becerros de oro y le dijo al pueblo: “Ya no tienen para qué ir a Jerusalén, porque aquí tienes, Israel, a tu Dios, el que te sacó de Egipto”. Él colocó uno de los becerros en Betel, mientras el pueblo iba con el otro a la ciudad de Dan.

Además mandó construir templos en la cima de los montes y puso de sacerdotes a hombres del pueblo, que no pertenecían a la tribu de Leví. Instituyó una fiesta el día quince del octavo mes, parecida a la que se celebraba en Judá. Él mismo subió al altar en Betel para ofrecer sacrificios a los becerros que había mandado hacer; y ahí, en Betel, designó a los sacerdotes para los templos que había construido.

Jeroboam no cambió su mala conducta y siguió nombrando a gente común y corriente para que fueran sacerdotes de los templos que había construido en la cima de los montes; consagraba como sacerdote a todo aquel que lo deseaba. Éste fue el pecado que causó la destrucción y el exterminio de la dinastía de Jeroboam.


Salmo Responsorial

Salmo 105, 6-7a 19-20. 21-22

R. (4a) Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.
Hemos pecado igual que nuestros padres,
cometido maldades e injusticias.
Allá en Egipto, nuestros padres,
no entendieron, Señor, tus maravillas. R.
R. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.
En el Horeb hicieron un becerro,
un ídolo de oro, y lo adoraron.
Cambiaron al Dios que era su gloria
por la imagen de un buey que come pasto. R.
R. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.
Se olvidaron del Dios que los salvó,
y que hizo portentos en Egipto,
en la tierra de Cam, mil maravillas,
y en las aguas del mar Rojo, sus prodigios. R.
R. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 4, 4

R. Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre,
sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 8, 1-10

En aquellos días, vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da lástima esta gente: ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar en el camino. Además, algunos han venido de lejos”.

Sus discípulos le respondieron: “¿Y dónde se puede conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?” Él les preguntó: “¿Cuántos panes tienen?” Ellos le contestaron: “Siete”.

Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente.

Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

Statement from U.S. Bishops’ Committee on International Justice and Peace Committee on Nuclear Disarmament

WASHINGTON — The Committee on International Justice and Peace for the U.S. Conference of Catholic Bishops has released the following statement on nuclear disarmament.

During the recent visit of Pope Francis to Japan, the Holy Father took the opportunity to speak forcefully on the subject of nuclear weapons and the threat that they represent to the world. Speaking at Nagasaki, he emphasized the need for a wide and deep solidarity to bring about security in a world not reliant on atomic weaponry, stating, “A world of peace, free from nuclear weapons, is the aspiration of millions of men and women everywhere. To make this ideal a reality calls for involvement on the part of all: individuals, religious communities and civil society, countries that possess nuclear weapons and those that do not, the military and private sectors, and international organizations.” - Address of the Holy Father on Nuclear Weapons, Atomic Bomb Hypocenter Park (Nagasaki) Sunday, 24 November 2019.

Later that same day, Pope Francis spoke in Hiroshima, the other Japanese city to have known the horror of a nuclear explosion. Addressing the moral implications of nuclear weaponry he stated, “The use of atomic energy for purposes of war is immoral, just as the possessing of nuclear weapons is immoral …” - Address of the Holy Father, Meeting for Peace, Peace Memorial (Hiroshima) Sunday, 24 November 2019.

The words of Pope Francis serve as a clarion call and a profound reminder to all that the status quo of international relations, resting on the threat of mutual destruction, must be changed. As Bishops of the United States, we have made similar appeals in the past when we stated, “the moral task is to proceed with deep cuts and ultimately to abolish these weapons entirely.” - The Harvest of Justice is Sown in Peace (1993).  

So too, has the international community recognized the need to move away from the threat of mutual destruction and toward genuine and universal disarmament, as reflected in the Treaty on the Non-Proliferation of Nuclear Weapons (NPT). Article VI of that Treaty, which dates back to 1968, states each party of that accord will work in good faith for the end of the nuclear arms race by seeking nuclear disarmament based in “…a treaty on general and complete disarmament under strict and effective international control.”

Pope Francis has used his visit to Japan to remind the faithful and all actors, states or non-states, of the moral obligation to re-commit to the work of ridding the world of nuclear weapons and the threat that they pose. That obligation weighs on the consciences of all to find a means for complete and mutual disarmament based in a shared commitment and trust that needs to be fostered and deepened.

The Committee on International Justice and Peace is grateful to the Holy Father for this renewed effort to bring about a world of peace and justice that is not based upon fear or the threat of nuclear annihilation but justice and human solidarity. As such, we also call upon our own government to be part of and indeed renew its primary responsibility in that effort. The nations which have nuclear weapons must take the lead in mutual reduction of their weapons. The non-nuclear nations too must refrain from pursuing them if Article VI of the NPT is to be the effective instrument to bring about the elimination of all nuclear weapons.

“Come, Lord, for it is late, and where destruction has abounded, may hope also abound today that we can write and achieve a different future.” (Pope Francis, Hiroshima, November 24, 2019.)

Members of the Committee for International Justice and Peace:

 
Most Reverend David J. Malloy, Chairman
Bishop of Rockford

Most Reverend Joseph C. Bambera
Bishop of Scranton

Most Reverend Timothy P. Broglio
Archbishop for the Military Services

Most Reverend Frank J. Dewane
Bishop of Venice

Most Reverend Michael Mulvey
Bishop of Corpus Christi

Most Reverend William F. Murphy
Bishop Emeritus of Rockville Centre

Most Reverend Alberto Rojas
Coadjutor Bishop of San Bernardino

Most Reverend Abdallah Elias Zaidan
Bishop of Maronite Eparchy of Our Lady of Lebanon

 

 

 
Bishop Consultants to the Committee for International Justice and Peace:

 
Most Reverend Paul S. Coakley
Archbishop of Oklahoma City
Most Reverend Frank J. Caggiano
Bishop of Bridgeport
 

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Keywords: U.S. Conference of Catholic Bishops, USCCB, Pope Francis, Committee on International Justice and Peace, nuclear disarmament, Japan, Hiroshima, Nagasaki, Treaty on Non-Proliferation of Nuclear Weapons.

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