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Memoria de San Antonio, abad


Primera lectura

1 Sm 8, 4-7. 10-22

En aquellos días se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Ramá a ver a Samuel y le dijeron: “Mira, tú ya eres viejo y tus hijos no siguen tus ejemplos. Danos, pues, un rey para que nos gobierne, como sucede en todos los pueblos”.

A Samuel le disgustó que le hubieran pedido un rey que los gobernara. Entonces Samuel invocó al Señor y éste le respondió: “Dale al pueblo lo que te pide, pues no es a ti a quien rechazan, sino a mí, porque no me quieren por rey”.

Samuel comunicó al pueblo, que le había pedido un rey, las palabras del Señor y dijo: “Vean cómo los tratará el rey que reine sobre ustedes: tomará a sus hijos y los hará servir en los carros y en la caballería de él y los hará correr delante de su propio carro; a algunos de ellos los pondrá al frente de mil soldados y a otros, de cincuenta; a otros los obligará a labrar y cosechar sus tierras; a otros los hará fabricar armas para la guerra y aparejos para sus carros. Tomará también a las hijas de ustedes como perfumistas, cocineras y reposteras. Les quitará a ustedes sus mejores campos, viñas y olivares, y se los dará a sus ministros. Exigirá el diezmo de lo que produzcan los sembrados y viñas de ustedes y se lo dará a sus ministros y a sus criados. Tomará a los criados y criadas de ustedes, sus mejores bueyes y asnos y los empleará en los trabajos de él. Les exigirá el diezmo de sus rebaños y ustedes mismos se convertirán en sus esclavos. Aquel día clamarán al Señor contra el rey que ustedes mismos elijan, pero el Señor no les responderá”.

El pueblo, sin embargo, se negó a escuchar las advertencias de Samuel y gritó: “No importa. Queremos tener un rey y ser también nosotros como las demás naciones. Nuestro rey nos gobernará y saldrá al frente de nosotros en nuestros combates”. Samuel oyó las palabras del pueblo y se las repitió al Señor, y el Señor le dijo: “Hazles caso y que los gobierne un rey”.


Salmo Responsorial

Salmo 88, 16-17. 18-19
R. (cf. 2a) Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Señor, feliz el pueblo que te alaba
y que a tu luz camina,
que en tu nombre se alegra a todas horas
y al que llena de orgullo tu justicia.
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Feliz, porque eres tú su honor y fuerza
y exalta tu favor nuestro poder.
Feliz, porque el Señor es nuestro escudo
y el Santo de Israel nuestro rey.
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 7, 16
R. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 2, 1-12
Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.

Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te quedan perdonados”. Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: “¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?”

Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: “¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados –le dijo al paralítico–: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa”.

El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “¡Nunca habíamos visto cosa igual!”

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

MEDIA ADVISORY: 9 Days for Life Unites Catholics Nationwide in Prayer for the Protection of Life

WASHINGTON—Catholics nationwide are preparing to pray 9 Days for Life, the annual pro-life novena beginning this year on January 21.

In the Catholic Church, a ‘novena’ consists of prayers or actions over nine successive days. The pro-life novena is an opportunity for recollection and reparation in observation of the anniversary of Roe v. Wade—the Supreme Court decision that made abortion legal throughout the United States.

The overarching intention of the novena is the end to abortion. Each daily intention highlights a related topic and is accompanied by a reflection, educational information, and suggested daily actions. The novena encompasses the annual Day of Prayer for the Legal Protection of Unborn Children on January 22.

All are invited to sign up at www.9daysforlife.com. Participants can choose to receive the novena via email, text message, a printable version, or through a free "9 Days for Life" mobile app (with customizable reminders) in English or Spanish. Participants can share their pro-life witness and invite their social networks to pray on social media with the hashtag #9DaysforLife. A leader’s kit is available, and features the daily prayer intentions and reflections, among other resources.

Sponsored by the Committee on Pro-Life Activities of the U.S. Conference of Catholic Bishops, 9 Days for Life began in 2013 in commemoration of the 40th anniversary of the Roe v. Wade decision.

For additional information and updates throughout the novena, please follow us on Twitter, Facebook, and Instagram.

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Keywords: USCCB, Catholic, U.S. bishops, U.S. Conference of Catholic Bishops, Roe v. Wade, abortion, anniversary, Pro-Life, Archbishop Joseph Naumann, 9 Days for Life, People of Life, #9daysforlife, prayer, novena.

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U.S. Bishops’ President Calls for Building the “Beloved Community,” Inspired by Rev. Martin Luther King, Jr.’s Example

WASHINGTON — Archbishop José H. Gomez of Los Angeles, president of the U.S. Conference of Catholic Bishops, has issued the following statement to mark the observance of Martin Luther King, Jr. Day on January 20, 2020.

Archbishop Gomez’s full statement follows:

“As our nation prepares to commemorate the life and witness of Rev. Martin Luther King, Jr., we are grateful for his courageous stand in solidarity with all who suffer injustice and his witness of love and nonviolence in the struggle for social change. But we are once again painfully aware that we are still far off from his dream for America, the ‘beloved community’ for which he gave his life.

“We have come a long way in our country, but we have not come nearly far enough. Too many hearts and minds are clouded by racist presumptions of privilege and too many injustices in our society are still rooted in racism and discrimination. Too many young African American men are still being killed in our streets or spending their best years behind bars. Many minority neighborhoods in this country are still what they were in Rev. King’s time, what he called ‘lonely islands of poverty.’ Let us recommit ourselves to ensuring opportunity reaches every community.

“In recent years, we have seen disturbing outbreaks of racism and prejudice against other groups. There has been a rise of anti-Semitic attacks and also ugly displays of white nationalism, nativism, and violence targeting Hispanics and other immigrants. Such bigotry is not worthy of a great nation. As Catholics and as Americans, we must reject every form of racism and anti-Semitism.  

“Racism is a sin that denies the truth about God and his creation, and it is a scandal that disfigures the beauty of America’s founding vision. In our 2018 pastoral letter on racism, my brother bishops and I stated: ‘What is needed, and what we are calling for, is a genuine conversion of heart, a conversion that will compel change and the reform of our institutions and society.’  

“Let us honor the memory of Rev. King by returning to what he called ‘the best in the American dream and the most sacred values in our Judeo-Christian heritage.’ Let us commit ourselves once more to building his ‘beloved community,’ an America where all men and women are treated as children of God, made in his image and endowed with dignity, equality, and rights that can never be denied, no matter the color of their skin, the language they speak, or the place they were born."

The U.S. Bishops’ 2018 pastoral letter on racism, “Open Wide Your Hearts: The Enduring Call of Love,” and other resources from the Ad Hoc Committee on Racism can be found at: http://www.usccb.org/issues-and-action/human-life-and-dignity/racism/index.cfm.

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Keywords: United States Conference of Catholic Bishops, USCCB, Archbishop José Gomez, Martin Luther King, Jr., racism.

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Jueves de la I semana del Tiempo ordinario


Primera lectura

1 Sm 4, 1-11

Sucedió en aquellos tiempos, que los filisteos se reunieron para hacer la guerra a Israel y los israelitas salieron a su encuentro. Acamparon cerca de Eben-Ezer y los filisteos en Afeq. Los filisteos se pusieron en orden de batalla contra Israel. Se trabó el combate y los israelitas fueron derrotados y sufrieron cuatro mil bajas. El ejército se retiró al campamento y los ancianos de Israel se preguntaban: “¿Por qué permitió el Señor que nos derrotaran hoy los filisteos? Traigamos de Siló el arca de la alianza del Señor, para que vaya en medio de nosotros y nos salve de nuestros enemigos”.

Mandaron traer de Siló el arca del Señor de los ejércitos, que se sienta sobre los querubines. Los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás, acompañaron el arca.

Al entrar el arca de la alianza en el campamento, todos los israelitas lanzaron tan grandes gritos de júbilo, que hicieron retumbar la tierra. Cuando los filisteos oyeron el griterío, se preguntaron: “¿Qué significará ese gran clamor en el campamento de los hebreos?” Y se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento.

Entonces los filisteos se atemorizaron. Decían: “Sus dioses han venido al campamento. ¡Pobres de nosotros! Hasta ahora no nos había sucedido una desgracia semejante. ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos? Éstos son los dioses que castigaron a Egipto con toda clase de plagas. Cobren ánimo, filisteos, y sean hombres. No sea que tengamos que servir a los israelitas, como ellos nos han servido a nosotros. Luchemos como los hombres”.

Los filisteos lucharon e Israel fue derrotado. Todos los israelitas huyeron a sus tiendas. Fue una derrota desastrosa en la que Israel perdió treinta mil soldados. El arca de Dios fue capturada y murieron Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí.


Salmo Responsorial

Salmo 43, 10-11. 14-15. 24-25
R. (26d) Redímenos, Señor, por tu misericordia.
Ahora nos rechazas y avergüenzas,
ya no sales, Señor, con nuestras tropas:
nos haces dar la espalda al enemigo
y nos saquean aquellos que nos odian.
R. Redímenos, Señor, por tu misericordia.
Nos has hecho el objeto del escarnio
y la burla de pueblos fronterizos.
Las naciones se mofan de nosotros
y los pueblos nos ponen ridiculo.
R. Redímenos, Señor, por tu misericordia.
Despierta ya. ¿Por qué sigues durmiendo?  
No nos rechaces más; Señor, despierta.
¿Por qué  te nos escondes: ¿Por qué olvidas
Nuestras tribulaciones y miserias?
R. Redímenos, Señor, por tu misericordia.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba el Evangelio del Reino
y curaba toda clase de enfermedades en el pueblo.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 1, 40-45
En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí quiero: sana!” Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.

Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”.

Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

U.S. Bishops’ Religious Liberty Chairman Offers Reflection on Religious Freedom Day

WASHINGTON – The national observance of Religious Freedom Day is January 16, when the nation’s long‑standing commitment to freedom of conscience and the freedom to profess one’s own faith is celebrated. Bishop George V. Murry, S.J. of Youngstown, and chairman of the U.S. Conference of Catholic Bishops’ Committee for Religious Liberty, has issued a statement:

“The establishment of a culture of religious freedom is always an ongoing task. A culture of religious freedom consists of respect for the dignity of others as they seek to live in accordance with the truth about God. All people can thrive in such a culture.

“While the free exercise of religion has long been enshrined in our country’s laws, religious minorities have often experienced encroachments on their ability to practice their faith freely. Even today, many Jewish, Muslim, Christian, and other communities, all in different ways, face challenges to their religious freedom.  

“A culture of freedom means that all people of faith and all religious groups are able to freely worship and participate in the life of our society, without fear of intimidation or coercion.

“On this Religious Freedom Day, we are grateful that the right of religious liberty is cherished in this country. I appreciate concrete actions the Administration has undertaken, such as recent steps to protect faith-based social service providers. May we Catholics in America resolve to build on our inheritance for the good of all.”

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Keywords: Bishop George Murry, U.S. Conference of Catholic Bishops, USCCB, religious liberty, religious freedom, Religious Freedom Day.

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Miércoles de la I semana del Tiempo ordinario


Primera lectura

1 Sm 3, 1-10. 19-20

En los tiempos en que el joven Samuel servía al Señor a las órdenes de Elí, la palabra de Dios se dejaba oír raras veces y no eran frecuentes las visiones.

Los ojos de Elí se habían debilitado y ya casi no podía ver. Una noche, cuando aún no se había apagado la lámpara del Señor, estando Elí acostado en su habitación y Samuel en la suya, dentro del santuario donde se encontraba el arca de Dios, el Señor llamó a Samuel y éste respondió: “Aquí estoy”. Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?” Respondió Elí: “Yo no te he llamado. Vuelve a acostarte”. Samuel se fue a acostar. Volvió el Señor a llamarlo y él se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?” Respondió Elí: “No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte”.

Aún no conocía Samuel al Señor, pues la palabra del Señor no le había sido revelada. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel; éste se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?”

Entonces comprendió Elí que era el Señor quien llamaba al joven y dijo a Samuel: “Ve a acostarte, y si te llama alguien, responde: ‘Habla, Señor; tu siervo te escucha’ ”. Y Samuel se fue a acostar.
De nuevo el Señor se presentó y lo llamó como antes: “Samuel, Samuel”. Éste respondió: “Habla, Señor; tu siervo te escucha”.

Samuel creció y el Señor estaba con él. Y todo lo que el Señor le decía, se cumplía. Todo Israel, desde la ciudad de Dan hasta la de Bersebá, supo que Samuel estaba acreditado como profeta del Señor.


Salmo Responsorial

Salmo 39, 2 y 4ab. 7-8a. 8b-9. 10
R. (cf. 8a y 9a) Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Esperé en el Señor con gran confianza;
él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Sacrificios y ofrendas no quisiste,
abriste, en cambio, mis oídos a tu voz.
No exigiste holocaustos por la culpa,
así que dije: “Aquí estoy”.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
En tus libros se me ordena
hacer tu voluntad;
esto es, Señor, lo que deseo:
tu ley en medio de mi corazón.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
He anunciado ti justicia
en la gran asamblea;
no he cerrado mis labios:
tú lo sabes, Señor.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;
yo las conozco y ellas me siguen.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.


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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

Martes de la I semana del tiempo ordinario


Primera lectura

1 Sm 1, 9-20

En aquel tiempo, después de tomar la comida ritual en Siló, Ana se levantó y se puso a orar ante el Señor. Llena de amargura y con muchas lágrimas, hizo esta promesa: “Señor de los ejércitos, mira la aflicción de tu sierva y acuérdate de mí. Si me das un hijo varón, yo te lo consagraré por todos los días de su vida, y en señal de ello, la navaja no tocará su cabeza”.

Mientras tanto, el sacerdote Elí estaba sentado a la puerta del santuario. Ana prolongaba su oración y Elí la miraba mover los labios, pero no oía su voz. Pensando que estaba ebria, le dijo: “Has bebido mucho. Sal de la presencia del Señor hasta que se te pase”. Pero Ana le respondió: “No, señor. Soy una mujer atribulada. No he bebido vino ni bebidas embriagantes; estaba desahogando mi alma ante el Señor. No pienses que tu sierva es una mujer desvergonzada, pues he estado hablando, movida por mi dolor y por mi pena”.

Entonces le dijo Elí: “Vete en paz y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido”. Ella le contestó: “Ojalá se cumpla lo que me dices”. La mujer salió del templo, fue a donde estaba su marido, y comió y bebió con él. Su rostro no era ya el mismo de antes.

A la mañana siguiente se levantaron temprano, y después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Elcaná tuvo relaciones conyugales con su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella y de su oración. Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, diciendo: “Al Señor se lo pedí”.


Salmo Responsorial

1 Samuel 2,  1. 4-5. 6-7. 8abcd
R. (cf. 1a) Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.
Mi corazón se alegra en el Señor,
en Dios me siento yo fuerte y seguro.
Ya puedo responder a mis contrarios,
pues eres tú, Señor, el que me ayuda.
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.
El arco de los fuertes se ha quebrado,
los débiles se ven de fuerzas llenos.
Se ponen a servir por un mendrugo
los antes satisfechos;
y sin tener que trabajar,
pueden saciar su hambre los hambrientos.
Siete veces da a luz la que era estéril
y la fecunda ya dejó de serlo.
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.
Da el Señor muerte y vida,
deja morir y salva de la tumba;
él es quien empobrece y enriquece,
quien abate y encumbra.
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.
El levanta del polvo al humillado,
al oprimido saca de su oprobio,
para hacerlo sentar entre los príncipes
en un trono glorioso.
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.


Aclamación antes del Evangelio

1 Tes 2, 13
R. Aleluya, aleluya.
Reciban la palabra de Dios, no como palabra humana,
sino como palabra divina, tal como es en realidad.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 1, 21-28
En aquel tiempo, se hallaba Jesús en Cafarnaúm y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”. Jesús le ordenó: “¡Cállate y sal de él!” El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

Fiesta del Bautismo del Señor


Primera lectura

Is 42, 1-4. 6-7
Esto dice el Señor:
“Miren a mi siervo, a quien sostengo,
a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.
En él he puesto mi espíritu
para que haga brillar la justicia sobre las naciones.

No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles;
no romperá la caña resquebrajada,
ni apagará la mecha que aún humea.
Promoverá con firmeza la justicia,
no titubeará ni se doblegará
hasta haber establecido el derecho sobre la tierra
y hasta que las islas escuchen su enseñanza.

Yo, el Señor,
fiel a mi designio de salvación,
te llamé, te tomé de la mano, te he formado
y te he constituido alianza de un pueblo,
luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la prisión
y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”.


Salmo Responsorial

Salmo 28, 1a y 2. 3ac-4.  3b y 9b-10
R. (11b) Te alabamos, Señor.
Hijos de Dios, glorifiquen al Señor,
denle la gloria que merece.
Postrados en su templo santo,
alabemos al Señor.
R. Te alabamos, Señor.
La voz del Señor se deja oír
sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor  es poderosa,
la voz del Señor  es imponente.  
R. Te alabamos, Señor.
El Dios de majestad hizo sonar
el trueno de su voz.
El Señor  se manifestó sobre las aguas
desde su trono eterno.
R. Te alabamos, Señor.


Segunda lectura

Hch 10, 34-38
En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa, con estas palabras: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos de Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos.

Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.


Aclamación antes del Evangelio

Mc 9, 7
R. Aleluya, aleluya.
Se abrió el cielo y resonó la voz del Padre, que decía:
“Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”.
R. Aleluya.


Evangelio

Mt 3, 13-17
En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo: “Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?” Jesús le respondió: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere”. Entonces Juan accedió a bautizarlo.

Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en forma de paloma y oyó una voz que decía desde el cielo: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

Sábado después de Epifanía

Primera lectura

1 Jn 5, 14-21
Queridos hijos: La confianza que tenemos en Dios consiste en que, si le pedimos algo conforme a su voluntad, él nos escucha. Si estamos seguros de que escucha nuestras peticiones, también lo estamos de poseer ya lo que le pedimos.
Si alguno ve que su hermano comete un pecado de los que no llevan a la muerte, que pida por él y le obtendrá la vida. Esto vale para los que cometen pecados que no llevan a la muerte, porque hay un pecado que sí lleva a la muerte (por ése no digo que se pida). Toda mala acción es pecado, pero hay pecados que no llevan a la muerte.
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Hijo de Dios lo protege, y no lo toca el demonio. Sabemos que somos de Dios, mientras que el mundo entero yace en poder del demonio. También sabemos que el Hijo de Dios ha venido ya y que nos ha dado inteligencia para conocer al Dios verdadero. Nosotros permanecemos fieles al único verdadero, porque permanecemos en su Hijo Jesucristo. Él es el verdadero Dios y la vida eterna. Hijos míos, no adoren a los ídolos.

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Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

MEDIA ADVISORY: Catholic Social Ministry Gathering Calls on Catholic Leaders to Witness to Life and Justice in Their Work 2020 Conference to be held in Washington: January 25-28

WASHINGTON –The annual Catholic Social Ministry Gathering (CSMG), organized by the U.S. Conference of Catholic Bishops (USCCB) and 16 collaborating organizations, attracts more than 500 participants from around the country. The conference seeks to equip current and emerging leaders in Catholic social ministry and advocacy to cultivate God’s justice as they engage in their communities and around the world.

The theme of this year’s gathering is Bearing Witness: Life and Justice for All. Convening immediately after several annual pro-life events, CSMG participants will explore the Catholic Church’s call to unity and a consistent ethic of life on issues impacting life and human dignity across the spectrum. The issues to be discussed include those that impact both families as well as the wider communities: the death penalty, human trafficking, restorative justice, maternal and child health, migration, violence, and poverty. Participants will conclude the final day of the gathering with visits to Capitol Hill where they will visit the offices of their elected officials.

When:  January 25-28, 2020
Where: Omni Shoreham Hotel, 2500 Calvert Street, NW, Washington DC, 20008

Program and Speaker highlights include:
•   Cardinal Blase J. Cupich, archbishop of Chicago will deliver the keynote address, Our Call to Holiness: Life and Justice for All. His Eminence is a consultant for the USCCB’s Committee on Ecumenical and Interreligious Affairs; co-chair for the National Dialogue Initiative with Muslims; chair for the USCCB’s Subcommittee for the Church in Central and Eastern Europe; and a consultant for the USCCB’s Ad Hoc Committee Against Racism.
•   Terri Steinberg, mother of a wrongfully convicted prisoner previously on death row, will share a personal testimony following the keynote address.
•   Kim Daniels, J.D., associate director of the Initiative on Catholic Social Thought and Public Life at Georgetown Univesity will moderate a plenary discussion highlighting the Church’s leadership and global witness on peace and disarmament, life-saving international assistance, migration, and advocacy with persons in poverty in the U.S.
•   Gerard Powers, director of Catholic Peacebuilding Studies for the Kroc Institute for International Peace Studies at the University of Notre Dame, and coordinator of the Catholic Peacebuilding Network, which includes two dozen episcopal conferences, universities, development agencies and peace organizations. CPN has focused on the Church’s peacebuilding work in Colombia, the Philippines, and central and East Africa, and on issues of reconciliation, peace processes, mining, and nuclear disarmament.
•   Michael N. Okińczyc-Cruz, executive director for the Coalition for Spiritual and Public Leadership (CSPL) and adjunct professor at the Institute of Pastoral Studies at Loyola University of Chicago. A faith-based community organizer, Okińczyc-Cruz has worked to address issues related to criminal justice, mental health, corporate bank accountability, immigration reform, refugee rights, public transportation, workforce development and workforce diversity on a local, statewide and national level.
•   Sr. Anne Victory, HM, RN, MSN, chair of the Board of Directors for U.S. Catholic Sisters Against Human Trafficking, a national network of Catholic sisters who are addressing the issue of human trafficking across the country. She is currently serving as the director of education for the Collaborative to End Human Trafficking.
•   Ronnie Moore, of the Archdiocese of New Orleans will be awarded the 2020 Sr. Marget Cafferty Award. A long-time civil rights advocate, Moore developed the first AmeriCorps program in the country for returning citizens and brought this program, Re-entry 72, to Catholic Charities of the Archdiocese of New Orleans and continues to mentor, consult, and advise emerging organizations serving the returning citizen population, as well as returning citizens to advocate for removing barriers for incarcerated and formerly incarcerated persons.

A plenary session from the Catholic Campaign for Human Development (CCHD), “Transforming Communities with Restorative Justice,” featuring representatives from several CCHD-funded community organizations engaged in the work of bringing restorative justice to communities and schools, including Precious Blood Ministries of Reconciliation, in Chicago, IL and Citizens of Louisville Organized and United Together (CLOUT).

Joining the USCCB’s Department of Justice, Peace and Human Development in organizing the 2020 Gathering are numerous other USCCB departments and national Catholic organizations, including Catholic Relief Services (CRS), Catholic Charities USA (CCUSA), the Society of St. Vincent de Paul, Catholic Rural Life, Bread for the World, and others.

Most workshops and presentations at the Catholic Social Ministry Gathering are open to media coverage. Journalists are invited to download a credential application form and submit it for review and approval.

More information is available online: www.catholicsocialministrygathering.org/.

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Keywords: United States Conference of Catholic Bishops, USCCB, Catholic Social Ministry Gathering; Cardinal Blase J. Cupich, Justice, Peace and Human Development, Catholic Relief Services, CRS, Catholic Charities USA, CCUSA, Society of St. Vincent de Paul, Catholic Rural Life, Association of Catholic Colleges and Universities; building bridges, human trafficking, maternal and child health, immigration, restorative justice, environment, migration policy, poverty, peacebuilding.